martes, 1 de junio de 2021

NI ANTROPOCENTRISMO…NI TEOCENTRISMO

 


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Así es la lógica de la cosmovisión del modelo ecológico, que nos demuestra que cualquier ecosistema físico o humano, funciona adecuadamente, sólo si, se articulan equilibradamente sus dos ejes constitutivos, y que cuando no se mantiene este equilibrio, los ecosistemas, se debilitan, se contaminan o colapsan…

El teólogo brasilero Leonardo Boff, afirma que la Libertad Humana -libre albedrío- y la Dimensión del Misterio son los ejes constitutivos del ecosistema humano de la dimensión trascendente del hombre, de manera similar a como la Singularidad Humana y la Dependencia Afectiva, señala el psiquiatra colombiano Luis Carlos Restrepo, son los ejes constitutivos de los ecosistemas humanos de la esfera de lo privado, como la familia, por ejemplo, y la Libertad Económica y la Justicia Social son los ejes constitutivos de los ecosistemas humanos de la esfera de lo público, como lo son los modelos de desarrollo de los países del orbe;  y de igual manera, de forma análoga a como la Diversidad y la Dependencia son los ejes constitutivos de los ecosistemas físicos.

En efecto, afirma Boff, lo que caracteriza lo humano es la polaridad, no la polarización, vale decir, el equilibrio entre sus dos polos o ejes que lo constituyen, uno individual y otro colectivo, pero, como “la razón no sabe cómo mantener la polaridad… se ve obligada a una opción: o Dios o el Hombre”.

Es por eso, que también aquí…en esta esfera trascendental del hombre, como en la pública… domina la polarización…que devora a nuestras sociedades modernas. Dicha polarización, en la dimensión trascendente, consiste en centrase primordialmente en alguno de los dos ejes… si el énfasis es en el eje de la Libertad Humana…se restringe la percepción al antropocentrismo; y si se centra en el eje del Misterio…se limita la visión al teocentrismo. Es preciso, entonces, armonizar las acciones de los dos ejes para garantizar la polaridad…que es el sustento del modelo ecológico. Así funciona la naturaleza…así hemos aprendido de ella…algunas cosas…y nos quedan muchísimas otras por comprender, las cuales son el objeto de estudio de la biomímesis, la nueva ciencia que busca desentrañar el funcionamiento de los ecosistemas naturales para aplicarlos, por analogía, a los ecosistemas humanos.

Así las cosas, la vida humana es enteramente obra del hombre…y enteramente obra de Dios…ni lo uno ni lo otro aisladamente, sino entre ambos, el hombre con su don natural de la Libertad Humana…elige…pero, debe saber elegir…, y para ello debe dejarse orientar por el eje del Misterio, el cual provee los principios o pautas de desarrollo humano o pautas de conducta humana “inscritas por Dios, en la conciencia…o corazón del hombre, centro de decisiones” donde también reside la Libertad Humana, de acuerdo con lo afirmado por el jesuita doctor en teología Tony Mifsud, de manera similar a como en la naturaleza se encuentran inscritas leyes naturales, como la ley de la gravitación universal desentrañada por Newton.

 

Por un lado, los principios están claros…para el filósofo mexicano Carlos Llanos Cifuentes, “el cenit cultural de las normas humanas de conducta se encuentran reunidas en el decálogo bíblico, (…) que no son meras prohibiciones o normas voluntariamente impuesta por Dios, sino que están relacionadas con el desarrollo de la persona, (…)”. Los cuales deben servir de orientación para vivir guiándonos por esos principios o leyes naturales.

 

Por su parte, la Libertad, la cual nos es otorgada como semilla, y por tanto, nos corresponde la colosal tarea de desarrollarla, para garantizar la polaridad, con esfuerzos personales y decisiones para ajustar nuestro comportamiento a dichos principios, pues, si no desarrollamos esta capacidad, como es nuestro deber, entonces, no podremos “tomar decisiones…bajo el señorío de la razón, […sino que lo harán las poderosas fuerzas restrictivas…] del determinismo de las tendencias instintivas, sentimientos, emociones, pasiones, costumbres, ego e intereses […individuales…haciendo nugatorios los principios e inútil la oración agradeciendo o implorando sabiduría]”, afirma Pérez Mercado.

 

Solo desarrollando la Libertad y ajustando nuestro comportamiento a los principios…se mantiene la polaridad y la primacía del Misterio, pues como dice Boff, a pesar de que “el hombre tiene la terrible capacidad de decir no al mismo Dios…y Dios se hace vulnerable desde el momento en que existe una Libertad creada, se reafirma la primacía absoluta del Misterio al pasar a ser la razón de la razón y no su angustioso limite”, y se evita, de esta manera, la polarización y el reduccionismo facilista propio de las limitaciones humanas.

 


LA TESTARUDEZ Y CODICIA HUMANAS: NUESTRA MAYOR AMENAZA



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El primer gran riesgo que se corre, por no atender las señalizaciones viales, es nada más y nada menos, que el de…perdernos…al desestimar las indicaciones relacionadas con el destino, en caso de ramificaciones o intersecciones viales; pero, el más alto riesgo que se puede materializar, si desatendemos las orientaciones preventivas de advertencia de peligros o las señales de tránsito reglamentarias que establecen límites de velocidad y prohibiciones de adelantar en curva, es el de… accidentarnos y afectar a terceros.

En efecto, si no tenemos en cuenta estas indicaciones viales… no estamos teniendo en cuenta la racionalidad y el conocimiento de la orografía presente en estas señalizaciones realizadas por las autoridades de tráfico vehicular.

De manera semejante, tal como lo señalamos, las orientaciones éticas, expresadas en el decálogo bíblico y en los principios de contenido formal, como el llamado primer imperativo categórico de Kant, se pueden considerar análogas a las señalizaciones viales, pues si no las atendemos no solo corremos el riesgo de perdernos, como en efecto lo estamos, dados los síntomas inequívocos del extravío por el incumplimiento de los principios de no matar, no robar, no mentir, ni codiciar, por mencionar solo algunos de los mandatos despreciados por el hombre, sino que podríamos llegar al colapso de nuestra civilización, si insistimos en menospreciar las orientaciones éticas, de manera similar a como lo hacen quienes se accidentan en las carreteras, por no atender las señales de tránsito de advertencia de peligro.

En consecuencia, al no tener en cuenta la racionalidad y el conocimiento de la naturaleza humana presente en las orientaciones éticas realizadas por los estudiosos del tema que han deducido los principios inscritos en nuestra naturaleza humana, no solo no llegamos al pleno desarrollo del hombre y del colectivo…sino que  estamos en riesgo de colapsar al planeta, al igual que la persona accidentada, que no tuvo en cuenta las indicaciones de velocidad recomendada y las prohibiciones de adelantar en curva.

Persistir en el desprecio o la ignorancia de tales principios, además de constituir la forma más grave de degradación en el hombre, nos podría conducir al colapso de la civilización, al profundizarse la indignante injusticia social y los quebrantos de salud del planeta gravemente enfermo.

La codicia de las grandes multinacionales tecnológicas de digitalización del mundo que tienen como meta alcanzar hasta el último rincón del suelo y el cielo con internet, cuyos requerimientos de energía y materiales exceden lo que el planeta Tierra da de sí, tal como lo afirma la pensadora canadiense Nahomi Klein, podría acelerar el deterioro de la casa común y/o superentidad viviente que habitamos.

Lo anterior, nos impone, por tanto, el deber y la valentía de levantar la voz para que se decida de manera democrática el rumbo de nuestras sociedades y la urgente necesidad de retomar el sendero señalado por las orientaciones éticas reseñadas para no materializar el riesgo de colapso, dada la vulnerabilidad en la que hemos postrado al planeta y la amenaza de la testarudez y codicia humanas.

 


DIGITALIZACIÓN DEL MUNDO……UNA IMPRESIONANTE PROFUNDIZACIÓN DEL EXTRACTIVISMO



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Así lo afirma categóricamente la ensayista, periodista y pensadora canadiense Nahomí Klein en un revelador artículo para The intercept, una plataforma periodística electrónica dedicada a responsabilizar a los poderosos, a través del periodismo agresivo y valiente.

Por un lado, porque la extensión de internet implica un aumento exponencial del consumo de energía y materiales críticos, especialmente minerales escasos, como el coltán, por ejemplo. Y los recursos de la tierra son limitados, pues en un “mundo lleno”, como el actual, afirma el ensayista, filósofo, ecologista y doctor en ciencias políticas español, Jorge Reichman, es decir, cuando se ha llenado y saturado ecológicamente el mundo, han de cambiarse las reglas del juego.

“En el «mundo vacío» de los comienzos de la industrialización, donde el factor trabajo escaseaba y el factor naturaleza abundaba, tenía sentido concentrarse en la productividad humana; en un «mundo lleno» en términos ecológicos, donde la situación es inversa (el factor trabajo abunda y el factor naturaleza escasea), hay que invertir en protección y restauración de la naturaleza, así como buscar incrementos radicales de la productividad con que la empleamos”.

En efecto, continúa afirmando KLEIN, “Internet no es una nube inmaterial (…) sino que tiene como meta alcanzar hasta el último rincón del suelo y el cielo (…) la economía digital no está desacoplada de los impactos ecológicos (…) todos nuestros dispositivos necesitan utilizar materiales y energías para construirse, distribuirse y eventualmente desecharse. La fase digital del capitalismo industrial implica un aumento de las emisiones de efecto invernadero –si Internet fuera un país sería el sexto más emisor del mundo y consumiría tanta energía como Rusia– y una destrucción ecológica ampliada”.

“Hoy las grandes multinacionales del capitalismo tecnológico, con la inestimable cooperación de gobiernos de todo el globo, nos pretenden hacer creer que nuestra única alternativa es abrazar el proyecto de digitalización total del mundo (…) ¿no es acaso una locura jugarnos todo a la carta de unas tecnologías con requerimientos de energía y materiales que exceden lo que el planeta Tierra da de sí? ¿No estaremos limitando aún más nuestras posibilidades de reorientar nuestras sociedades (…) si abrazamos de manera acrítica la instalación de un mundo sin contacto?, señala la pensadora canadiense.

Pero, “digitalización y transición ecosocial son proyectos de naturaleza antagónica”, afirma Klein. En efecto, el proyecto ecosocial propende por la economía de proximidad, economías locales que no pretendan vender productos a todo el mundo, como las multinacionales tecnológicas, sino satisfacer mercados más pequeños, lo cual disminuye los impactos ecológicos de las emisiones de Carbono y de transporte de productos. Pues la masificación de la producción requiere de tecnología 5G, piedra angular de este avance tecnológico, la que a su vez demanda, para su funcionamiento, materiales y materia prima ya limitados en el planeta.

El proyecto ecosocial se sustenta en la nueva ciencia de la biomímesis, la cual busca entender cómo funciona la naturaleza…para luego hacerlo extensivo a los ecosistemas humanos, la denominada tecnosfera. Por ejemplo, un bosque es una fábrica natural que produce agua, oxígeno y nutrientes, y lo hace sin producir desperdicios…. Entonces la biomímesis busca que las fábricas humanas funcionen con base en estos principios que subyacen en las fábricas naturales, con el fin de disminuir el impacto ambiental, y garantizar la plena sostenibilidad del planeta.

Confiamos que estos temas se debatan a profundidad, en Glasgow, Escocia sede de la próxima cumbre mundial de cambio climático, donde se decidirá el rumbo de nuestra civilización. 


ESTAMOS EXTRAVIADOS




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Las orientaciones éticas, expresadas en el decálogo bíblico y en los principios de contenido formal, como el llamado imperativo categórico de Kant, “obra de tal manera que tu acción pueda erigirse en norma universal de conducta”, se pueden considerar, afirma el filósofo mexicano Carlos Llano Cifuentes, como “análogas a las señalizaciones viales…tanto en lo que se refiere a las indicaciones acerca de la velocidad recomendada en cada tramo [ y de  no adelantar en curva ], como en lo que concierne a los obstáculos próximos previsibles -zona de deslizamiento e inestables- y sobre todo a los diferentes destinos, en el caso de bifurcación” o cuando usamos el transporte masivo del Transmilenio o del metro.

En efecto, si no tenemos en cuenta estas indicaciones viales…nos podemos accidentar… o no llegar al sitio que deseamos, pues no estamos teniendo en cuenta la racionalidad y el conocimiento de la orografía presente en estas señalizaciones realizadas por las autoridades de tráfico vehicular… pero, sobre todo…el problema aquí consiste en que…estamos perdidos…, al no tener en cuenta dichas señalizaciones, y que nos llevaron a tomar el camino o el transporte equivocado.

No obstante, lo dramático de  lo expresado es que…igual nos acontece en nuestra forma de vivir, pues al no tener en cuenta la racionalidad y el conocimiento de la naturaleza humana presente en las orientaciones éticas realizadas por los estudiosos del tema que han deducido los principios inscritos en nuestra naturaleza humana, no llegamos al pleno desarrollo del hombre y del colectivo, como integrante de la sociedad y del planeta en el que vivimos…pues, al igual que la persona que tomó la bifurcación o el transporte equivocado, estamos perdidos.

Elegir con base en principios… los cuales deben servir de orientación…para vivir guiándonos por esas leyes naturales, en lugar de seguir la cultura basada en remedios rápidos, que ha llevado a la indignante injusticia social y los quebrantos de salud del planeta gravemente enfermo, pues no seguir las orientaciones éticas, vale decir, la ignorancia o el desprecio de tales principios, además de constituir la forma más grave de degradación en el hombre, no permite llegar a buen puerto.

En consecuencia, la violencia, la corrupción, la mentira, la descomposición familiar, los estilos de vida “con ganancias desmedidas para pocos”, según lo ha expresado el Papa Francisco, y que sumergen a 1.300 millones de habitantes en pobres multidimensionales, de los cuales la mitad son menores de 18 años, de acuerdo con el nuevo índice mundial de pobreza multidimensional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD, y la pérdida del 60% de la superficie del suelo del planeta, que tardará miles de años en recuperarse, según lo manifiesta Jeremy Rifkin, asesor de gobierno y corporaciones en todo el mundo, son los signos inequívocos del extravío, que nos imponen el deber de rectificar el rumbo y retomar el sendero señalado por las orientaciones éticas reseñadas.


martes, 30 de marzo de 2021

DESCONOCIMIENTO DEL FUNCIONAMIENTO DE LA NATURALEZA HUMANA




La ética o principios éticos, afirma Carlos Llano Cifuentes, se configuran como el instructivo o manual de instrucciones, como el que suele acompañar al uso de cualquier artefacto, para conocer el funcionamiento de la naturaleza humana y lograr que el hombre, y por ende. la sociedad se desarrollen a plenitud y alcancen una vida lograda y justa.

En efecto, cuando adquirimos un computador, un celular, o cualquier dispositivo electrónico nos guiamos por lo que dice el manual de instrucciones del fabricante con el propósito de garantizar su uso adecuado y plena utilización. Y en realidad, nuestra cultura contemporánea nos ha educado para realizar esta actividad, sin embargo, sorprende que, paradójicamente, el hombre moderno conoce el funcionamiento de muchos artefactos tecnológicos, pero desconoce el funcionamiento de su propia naturaleza humana e ignora o desprecia el instructivo para su adecuado desarrollo.

Este desconocimiento del funcionamiento de su propia naturaleza es la causa originaria de la crisis ecosocial del planeta, pues el hombre al no saber de la existencia de la libertad de querer ni para que sirve, así como tampoco del grado de desarrollo de la misma ni de la manera de desarrollar adecuadamente sus dones de nacimiento, que lo constituyen, no logra el fin para el que originariamente fue destinado: su desarrollo a plenitud y el del colectivo, como integrante de la sociedad y del planeta en el que vive.

En primer lugar, no sabemos que contamos con una capacidad que nos permite gobernar nuestros apetitos e instintos, que es la denominada libertad de querer; en segundo lugar, tampoco sabemos que nos fue otorgada como un don, pero con un desarrollo incipiente; y en tercer lugar, mucho menos sabemos cómo desarrollarla.

Al desconocer estos tres aspectos, en relación con la libertad de querer, se revela el desconocimiento de nuestra naturaleza humana y, por ende, de cómo funcionamos, y en consecuencia, lo que domina nuestro accionar son nuestros instintos, apetitos y hábitos escritos por otros, en lugar de que dicho comportamiento sea producto de nuestra elección racional, vale decir, del uso de nuestra capacidad otorgada para ello: la libertad de querer.

Ya sabiendo que contamos con esta capacidad, debemos, entonces, saber también que dicha capacidad, nos es otorgada como semilla, y por tanto, es nuestro deber desarrollarla… y como la desarrollamos? pues, afirma Pérez Mercado Juan Francisco, “con esfuerzos personales que nos permitan conocer nuestra interioridad para identificar los guiones que otros nos han dictado y que han dado lugar a conductas inconvenientes…y elegir con base en principios” los cuales deben servir de orientación…para vivir guiándonos por esos principios o leyes naturales, en lugar de seguir la cultura basada en remedios rápidos, ya que la ignorancia o el desprecio de tales principios constituyen la forma más grave de degradación en el hombre.

De esta manera nuestro comportamiento es producto del uso de nuestra capacidad de elección, denominada libertad de querer, y no del determinismo de los hábitos, instintos y apetitos. Pues, si no desarrollamos esta capacidad, como es nuestro deber, entonces, no podremos “tomar decisiones…bajo el señorío de la razón, […sino que lo harán las poderosas fuerzas restrictivas…] del determinismo de las tendencias instintivas, sentimientos, emociones, pasiones, costumbres e intereses […individuales…que terminarán afectando a otros…olvidando] que el bien plenario de un hombre no puede concebirse como edificado sobre el mal de otro u otros, sino sobre el bien social, que comporta el bien individual de cada miembro de la sociedad”, afirma Pérez Mercado.

 

 


LOS PRINCIPIOS SON FAROS QUE SEÑALAN EL CAMINO QUE CONDUCE AL DESARROLLO PLENO DEL HOMBRE




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Los principios o pautas de desarrollo humano constituyen el segundo don de nacimiento que nos fue otorgado, pero a diferencia de la libertad, primer don de nacimiento, el cual hay que desarrollar, los principios…hay que deducirlos…, ya que se encuentran inscritos en nuestra naturaleza humana, de manera similar a como las leyes físicas o naturales, están presentes en la naturaleza, pero hay que desentrañarlas, tal como lo hizo Newton con la ley de la gravitación universal.

Sin embargo, como según Maimónides, uno de los grandes comentadores de Aristóteles, los seres humanos “nos encontramos dificultados para hacer una original deducción de los principios de conducta que arrancan de nuestra naturaleza, pero, podemos conocerlos gracias a la división del trabajo”, pues los estudiosos del tema pueden profundizar en él y realizar la deducción de los principios inscritos en nuestra naturaleza humana, así como lo hace el científico que reconoce o descubre una ley de la materia en la naturaleza.

En efecto, son varias las razones que expone Maimónides que dificultan la deducción: “carencia de los conocimientos filosóficos previos necesarios para hacer personalmente la deducción; deformación de nuestra conciencia por la debilidades personales, que nos impediría un análisis sereno, objetivo e imparcial de (nuestra naturaleza humana) y de los deberes de nuestra conducta que brotan de ella;  y apremios existenciales que dificultarían dedicarnos con paciencia y tiempo a un estudio arduo y prolongado…”

De manera que, una vez deducidos los principios, gracias a la división del trabajo mencionada, éstos deben servir de orientación para vivir guiándonos por esos principios o leyes naturales, en lugar de seguir la cultura de hoy basada en remedios rápidos, pues la ignorancia o el desprecio de tales principios constituyen la forma más grave de degradación en el hombre, pues así como no se pueden violar las leyes y principios naturales, ya que con ello se contaminan o colapsan los ecosistemas naturales, tampoco se pueden desestimar los principios o pautas humanas de conducta so pena de contaminarse también los ecosistemas humanos, pues los principios son universales, intemporales y manifiestos.

Los principios son universales, porque, de acuerdo con Covey, trascienden la cultura y la geografía; intemporales porque no cambian nunca; y manifiestos porque son indiscutibles, es decir, no requieren demostración, como los axiomas matemáticos. Estas características de los principios obedecen a que ellos surgen de la naturaleza humana y se deducen rigurosamente del concepto de hombre que tengamos. Carlos Llano Cifuentes, filósofo mexicano, señala que los principios “son pautas de desarrollo contenidas en la idea clásica del ser humano: dueño de sí y ansia de infinito, es decir, libre y trascendente”.

Para el filósofo mexicano “el cenit cultural de las normas humanas de conducta se encuentran reunidas en el decálogo bíblico, que configuran lo que él denomina los principios de contenido concreto, que tienen de denominador común: el desarrollo de la persona; (…) no son meras prohibiciones o normas voluntariamente impuesta por Dios, sino que están relacionadas con el desarrollo de la persona, (…) pues con la trasgresión del decálogo bíblico agrede el hombre su condición de persona, al convertirse en objeto…tanto la persona que ejerce la acción a la que se refiere el mandato o principio, como aquella a la que tal acción es destinada”.

Pero, sin duda el mayor síntoma de trasgresión de los principios que conducen al desarrollo pleno del hombre y a la plena sostenibilidad ambiental y social de nuestra civilización…es la actual crisis ecosocial del planeta.



URGE CAMBIAR EL PARADIGMA ARRASADOR PARA SUPERAR LA CRISIS ECOSOCIAL DEL PLANETA



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Para cambiar un hábito nocivo y/o un comportamiento que se desea transformar, es preciso primero modificar el paradigma que subyace en dicho hábito y/o comportamiento, pues “mis actos están fundados sobre la creencia que constituye el paradigma”, afirma Pérez Mercado Juan Francisco.


Un paradigma, plantea Covey, es un marco de referencia, es un modo de ver el mundo, las cosas y las personas, es un esquema mental para comprender y explicar ciertos aspectos de la realidad que dan origen a nuestras actitudes y comportamientos. “Los paradigmas, pues, determinan los pensamientos, los sentimientos, las actitudes, los hábitos y actos de las personas. (…) por ejemplo: si tengo el paradigma de que los seres humanos deben ser íntegros y rectos, y me encuentro frente a la posibilidad de obtener un importante beneficio personal mediante engaños a alguien, sentiré la inclinación a no engañarlo porque si lo hiciera lesionaría mi integridad y mi rectitud”, afirma Pérez Mercado.

 

Cambiar el paradigma implica la operación de los dones humanos de la autoconciencia y la voluntad, ya que con la primera valoramos (identificamos guiones errados y principios básicos que rigen la conducta humana) y con la segunda elegimos y decidimos (iniciamos proceso de desaprendizaje/aprendizaje).

 

Cuando hacemos esto…rompemos el esquema estímulo-respuesta, característico de los animales…pues aquí reside, en forma incipiente, una de las características que nos distingue como especie… en efecto, entre el estímulo y la respuesta existe la presencia en germen de la libertad, la cual nos permite romper el esquema conductista, automático y determinístico que caracteriza a la especie animal.

 

Este proceso, señala Pérez Mercado “es una conquista, y una conquista difícil, porque el viejo automatismo que ha sido desaprendido no desaparece y pugna por seguir dominando la conducta interfiriendo el proceso del nuevo aprendizaje, y solo después de un combate queda en estado de latencia. Es necesaria una vigilancia constante de la persona y una disposición permanente de su voluntad independiente para lograr que en cada momento apropiado el sujeto actúe obedeciendo [el nuevo paradigma] hasta lograr mediante la repetición que se afiance el aprendizaje del nuevo hábito”.

 

En consecuencia, si realizamos con frecuencia este proceso descrito precedentemente, el espacio entre el estímulo y la respuesta se va ampliando…y poco a poco vamos desarrollando esta capacidad incipiente, lo que nos permitirá avanzar a una más alta libertad.  La pandemia, precisamente, ha llevado a replantearnos el paradigma de cómo debemos relacionarnos con el planeta y con nuestros semejantes, pues de continuar así, vale decir, con el mismo paradigma arrasador, las posibilidades de encontrar la plena sostenibilidad ambiental y social del planeta se restringen dramáticamente.

El eje central de la encíclica Fratelli tutti del Papa Francisco es precisamente un verdadero nuevo paradigma civilizatorio: “un modo de habitar la Casa Común como frater hermano y hermana, en la cual prevalece una fraternidad sin fronteras entre los humanos y también con los demás seres de la naturaleza de la cual es parte, en contraposición al paradigma de la modernidad asentado sobre el dominus, el ser humano como amo y señor de la naturaleza y no parte de ella”.