jueves, 7 de enero de 2021

LA ENORME DESIGUALDAD E INJUSTICIA SOCIAL PLANETARIA EXIGE UNA TRANSFORMACIÓN TRIBUTARIA SOLIDARIA…CON IMPUESTOS AL CAPITAL, A LA HERENCIA Y A LAS GRANDES FORTUNAS.


 

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Tal como lo mencionamos en la pasada entrega, en la construcción de sociedades posextractivistas, el pacto Ecosocial del Sur plantea, que la transformación tributaria solidara: “Debe incluir el impuesto a la herencia, a las grandes fortunas, a los mega emprendimientos, a las rentas financieras y, como medida transicional, al daño ambiental. En lugar de que todos paguen impuestos universales, y solo algunos tengan protección social, proponemos que solo los que más tienen tributen, pero en cambio todos estén protegidos”.

 

La enorme desigualdad e injusticia social planetaria y la reactivación económica exigen imponer tasas de tributación más altas a los más ricos del planeta, según lo expresa el informe de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT), que dirige el colombiano José Antonio Ocampo.

 

El informe presenta recomendaciones para recuperar las economías de los efectos del COVID-19 y combatir la evasión y elusión fiscal relacionadas con gravar servicios digitales, imponer tasas de tributación más altas en sectores oligopolizados, acordar, a nivel global, un impuesto de sociedades mínimo efectivo del 25%, entre otras.

Según cifras de Oxfam, “en 2019, los multimillonarios del mundo, sólo 2.153 personas, tenían más riqueza que los 4.600 millones de personas más pobres juntos… y gravar un 0,5 % adicional de la riqueza del 1 % más rico en los próximos 10 años equivale a las inversiones necesarias para crear 117 millones de puestos de trabajo en educación, salud y el cuidado de los ancianos y otros sectores”.

Respecto de gravar los servicios digitales, en su libro “el impuesto digital en el mundo”, la Contadora Pública argentina María Florencia Moren, afirma:

“El nuevo mundo que surge a partir de la incipiente Economía Digital y los desafíos en el abordaje de las ganancias generadas por las grandes compañías internacionales que dominan el mercado… y que irrumpieron en un contexto favorable para la elusión fiscal… pues las leyes vigentes no contemplan sus características y, por lo tanto, facilitan la generación de los denominados “ingresos sin Estado”, donde las diferentes jurisdicciones no saben cómo delimitar su potestad tributaria… esa situación ha generado grandes distorsiones entre la presión tributaria efectuada sobre la ciudadanía y las empresas de la economía tradicional, versus la impuesta a la creciente economía digital… Ante las maniobras elusivas de las grandes compañías multinacionales, nació la necesidad de las Administraciones Tributarias de buscar una solución multilateral de consenso, de modo tal de armonizar la política fiscal internacional. Ya no se trata de enfrentamientos y disputas legales, sino de aprender a ceder y cooperar por el bien general… entre tanto, la rueda sigue girando y los datos que corren a través de Internet son abrumadores: hay más de 4 mil millones de usuarios web, existen 2 mil millones páginas web, se envían más de 150 mil millones de mails, Google recibe más de 4 mil millones de búsquedas, existen más de 3 millones de posts en blogs alrededor del mundo, más de 400 millones de tuits escritos, más de 4 mil millones de videos subidos a YouTube y más de 47 millones de fotos subidas a Instagram. Todo esto en un solo día. Y así se repite cada día… ¿A quién le pertenece esa información que circula en la web? ¿A quién le sirve? ¿Quién hace uso de tamaño volumen de datos? Y, ¿para qué?”.

En medio de la situación descrita la nueva normalidad exige un sistema justo y sostenible de fiscalidad internacional que permita imponer un gravamen global a las grandes empresas multinacionales que están obteniendo, además de muchos beneficios de la economía digital, la elusión fiscal, y la leve presión tributaria, sumergiendo a más personas en la pobreza, pues los Estados además de percibir menos ingresos para satisfacción de las necesidades de sus habitantes, tienen que “recurrir inevitablemente a una mayor presión tributaria sobre la ciudadanía y las empresas de economía tradicional”, afirma la contadora argentina.

 


LAS EMPRESAS DEL SECTOR FINANCIERO SE LIMITAN A LA EXTRACCIÓN DE RIQUEZA PARA SÍ MISMAS, SIN RETRIBUCIÓN ALGUNA AL CONSUMIDOR, ACRECENTÁNDOSE DE ESTA MANERA LA DESIGUALDAD


 

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Tal como lo mencionamos en la pasada entrega, en la construcción de sociedades posextractivistas, el pacto Ecosocial del Sur plantea, que: “para proteger la diversidad cultural y natural, necesitamos una transición socio-ecológica radical, una salida ordenada y progresiva de la dependencia del petróleo, carbón y gas, de la minería, la deforestación y los grandes monocultivos. Es necesario transitar hacia matrices energéticas renovables…”, lo cual coincide con la medida de socialización de las compañías eléctricas y del sector bancario propuesta por Reichmann.

Así mismo, señalábamos que con el propósito de equilibrar el ecosistema público de los modelos de desarrollo de los países del orbe, era preciso definir qué otros bienes y servicios se debían sacar de la lógica del mercado, para ser, no solo, regulados por el Estado, sino controlados bajo la plena nacionalización de algunos de ellos, y sobre este asunto, Jorge Reichmann, plantea como medida de cambio sistémico socializar las compañías eléctricas y el sector bancario, pues tal como señala Mariana Mazucato, economista británica, “nuestras economías tienden a premiar la extracción de valor antes que su creación, entendido como el proceso que verdaderamente impulsa una economía y una sociedad saludable”.

Como ya analizamos el caso de las compañías eléctricas, hoy nos ocuparemos del sector financiero, el cual, según lo afirma la economista británica, se limita a la extracción de riqueza para sí mismas, sin retribución alguna al consumidor, acrecentándose de esta manera la desigualdad. En efecto, plantea que “el sector finanzas tiene tres maneras de extraer valor:

1. Creando una brecha, en forma de costes de transacción entre los proveedores y los receptores de la financiación… [pues], extraen una parte significativa de las ganancias sin jugar papel activo alguno en el proceso de producción; [en efecto], mediante el poder de monopolio de los bancos…el coste de los servicios financieros aumentó, a pesar del inmenso crecimiento de la industria financiera… [de esta manera ] los consumidores no se benefician de las economías de escala…[pues], el costo menor de producción no se trasladó al consumidor…

2. [La asimetría] entre el importe de la comisión cobrada por los bancos y el rendimiento de la inversión…[pues],  la proporción entre esta dos cantidades puede interpretarse como una especie de grado de la extracción del valor: cuanto más alta es la comisión, menor es la ganancia del inversor y mayor el beneficio del banco, y los altos cargos en relación con los riesgos asumidos, en particular en la gestión de fondos… de pensiones por ejemplo, que se han convertido en una inmensa maquinaria de intermediación financiera… las comisiones de los fondos de alto riesgo han sido conocidas como “2 y 20”: una comisión del 2% sobre el volumen de activos gestionados y un considerable 20% de los beneficios materializados y no materializados.

3. Y finalmente, la extensión del modelo extracción de valor del sector financiero a la economía real…que configuran la financiarización del sector productivo y la desigualdad… el 0.01 % de las familias de EE. UU recibe en 2019 un 10% de los ingresos obtenidos por las familias restantes, tres veces el 3% o 4% que prevaleció en 1945 y 1980. [Es decir, sus ingresos se aumentan en más del 100%, ampliándose la brecha de desigualdad].

[La socialización de la banca] o regulación financiera puede utilizarse para recompensar la inversión a largo plazo y también para ayudar a dirigir las finanzas hacia la economía real, [es decir, a la industria y a los servicios no financieros, y no solo a mantenerse a sí misma]”.

De esta manera habría generación y distribución de riqueza y no extracción de esta ni ampliación de la brecha de las desigualdades sociales, que es lo que sucede con el esquema actual descrito.

 

 


EMERGENCIA DE SAN ANDRES ISLAS...REVELA, UNA VEZ MÁS, LA MENTALIDAD EMERGENCISTA DE LA GESTION DEL RIESGO EN COLOMBIA


 

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Si bien el manejo de desastres es vital y necesario para la atención humanitaria de los damnificados de una emergencia, es conveniente recordar que es, tan sólo, uno de los tres componentes de la gestión del riesgo, y en el que, además, hay un menor margen de maniobra en comparación con los otros dos componentes, pues ante una emergencia, la única alternativa que hay es su atención inmediata…reaccionar oportunamente para garantizar las condiciones de seguridad y de vida a las comunidades afectadas, inmediatamente después de ocurrido el evento.

Los otros dos componentes son el conocimiento y la reducción del riesgo, que configuran la noción de prevención, como complemento de la noción de reacción mencionada, que a diferencia de esta presenta mayor margen de maniobra, pues, allí confluyen múltiples disciplinas académicas que permiten conocer las amenazas y determinar la vulnerabilidad, así como también las diversas formas de reducir el riesgo, bien sea minimizándolo o previniéndolo.

De manera simple y pedagógica la noción de reacción se representa por el vértice de un triángulo, mientras que la de prevención se simboliza por la base de este, vale decir, una línea, con un espectro de actuación mucho más amplio…que el punto, al que queda reducida la reacción.

Es por eso por lo que al circunscribirse la gestión del riego al componente del manejo de desastres se configura la mentalidad emergencista, pues quedan relegadas a un segundo plano el conocimiento y la reducción del riesgo, los otros dos componentes de la gestión. Y en efecto, el reciente pronunciamiento de la Procuraduría General de la Nación evidencia lo dicho, al advertir en febrero de 2019 la tragedia anunciada de San Andrés, señalando que “el archipiélago de San Andrés y Providencia está situado en el cinturón de huracanes del Caribe, y por lo tanto requería tomar acciones de prevención...y si bien el departamento había diseñado un plan de gestión del riesgo de desastres, no evidenciaba ejecución o implementación de las obas y medidas que permitieran mitigar o reducir los peligros” (subrayado fuera de texto)

De manera que, mientras no hagamos el giro a la prevención, que es la que nos permite representarnos el riesgo…darnos cuenta, que es el primer paso de la prevención, denominada técnicamente la representación del conflicto, “las vulnerabilidades frente a los fenómenos naturales en Colombia seguirán creciendo, [además] entre otras razones, por los elevados niveles de pobreza y de marginalidad existentes, por la creciente concentración de la propiedad del suelo urbano y rural, por la escasez de alternativas de soluciones de vivienda segura y económicamente accesible para los más pobres, por el desarrollo ilegal y desordenado de las ciudades, por el uso inapropiado del suelo y de los recursos naturales, por el alto deterioro ambiental, por los graves daños generados por la corrupción pública y privada y, en los últimos años, debido al conflicto interno, por el significativo desplazamiento de población, la cual se ha ubicado incontroladamente en su gran mayoría en zonas de alto riesgo, sobre todo en áreas urbanas”, tal como lo consagra el Plan  departamental de gestión del riesgo de San Andrés.


LA FIGURA TERRORÍFICA DE TRUMP… LA PEOR VERSIÓN DE SÍ MISMO






La comunidad internacional y los medios de comunicación han mostrado, una vez más, la radiografía de la personalidad de Trump, cuya máxima expresión de narcisismo se manifiesta al rehusarse a abandonar la Casa Blanca y negarse a aceptar su derrota, después de haber perdido las elecciones.

En la disección psicológica que hizo Juan Armando Corbín, psicólogo organizacional, del entonces nuevo presidente de los Estados Unidos en el año 2016, mostró en la página de internet psicologiaymente.com los 15 rasgos característicos de la personalidad de Trump: 1. La faceta narcisista, 2. Tendencia a la manipulación, 3. Piensa que el mundo gira en torno a él, 4. Megalomanía trumpiana, 5. Autoritario, 6. Prepotente y arrogante, 7. Misógino, 8. Menosprecia a los demás, 9. Necesita ser admirado, 10. Carece de empatía, 11. Es extravertido, 12. Siente ansias de poder, 13. Intolerante, 14. Agresivo y 15. Fanático.

Y, esta semana, Jorge Riechman nos lo recuerda como “figura terrorífica. Y, de una manera extraña, uno intuye que hoy no cabe sentir casi ningún alivio. Como un ogro de cuento, lo más oscuro de lo que él representa – y que no es nada ajeno a lo que nosotros mismos somos- volverá”.

Evidentemente, debemos tener presente que el mundo está lleno de trumpitis iguales o peores, como por ejemplo, la mitad de la población estadounidense preocupada exclusivamente por su bienestar y privilegios, soslayando la crisis ecosocial que padece el mundo, nuestros líderes políticos de izquierda y de derecha, y los trumpitis no reconocidos que pululan por doquier…sin duda, salta a nuestra vista la peor versión de Trump, como ser humano, que cualquiera de nosotros podría llegar a ser…si no trascendemos nuestro propio ego, es decir, si no ajustamos nuestra conducta a principios éticos, lo cual implica necesariamente una protección deficiente de nuestros propios derechos individuales, para garantizar un nosotros, bien ontológicamente superior.

En efecto, la raíz primaria de todos nuestros males, es una crisis moral, tal como nos lo enseñó con su prosa, y sobre todo con su ejemplo, Juan Francisco Pérez Mercado, crisis derivada de una capacidad de libertad interior incipiente, que nos fue dada como don, pero que es nuestro deber desarrollarla, pues si no lo hacemos… no podremos gobernar nuestros apetitos ni nuestro propio ego, vale decir, no podremos “tomar decisiones…bajo el señorío de la razón, […sino que lo harán las poderosas fuerzas restrictivas…] del determinismo de las tendencias instintivas, sentimientos, emociones, pasiones, costumbres e intereses [ …individuales…que terminarán afectando a otros…olvidando] que el bien plenario de un hombre no puede concebirse como edificado sobre el mal de otro u otros, sino sobre el bien social, que comporta el bien individual de cada miembro de la sociedad”.




viernes, 11 de septiembre de 2020

ACCIONES PARA PREVENIR COLAPSO ECOSOCIAL: CREACIÓN MENTAL...URGE LA CREACIÓN FÍSICA

 



  

El principio de las dos creaciones consagrado por Stephen Covey establece que “todas las cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental, y luego una creación física”. Ambas creaciones son necesarias para lograr la efectividad del propósito buscado, y si bien representa un desafío colosal implementar la segunda creación, en este caso, la de las medidas propuestas para prevenir el colapso ecosocial, por ir en contravía del orden vigente, la claridad de la primera creación es indispensable para determinar si “la escalera está o no apoyada en el lugar correcto”, según lo señala Covey, el Sócrates americano. En efecto, armar el rompecabezas completo del modelo de cosmovisión ecológico representó para el autor de este artículo 57 años de vida, adicional al arduo, reconocido y prolongado trabajo intelectual de Jorge Riechman y de los promotores del Pacto Ecosocial del Sur, liderados por la argentina Maristella Svampa, que les ha permitido concretar su propuesta de medidas para afrontar la crisis ecosocial.


En consecuencia, el presente artículo enmarca las trece medidas sistémicas propuestas por Riechmann, y los nueve puntos consagrados en el Pacto Ecosocial del Sur, dentro de la cosmovisión del modelo ecológico que propongo, a partir de las reflexiones realizadas por Luis Carlos Restrepo y Leonardo Boff; dicho modelo se configura como una unidad estructurada que nos muestra los principios que explican el funcionamiento del ecosistema mundo en sus diferentes niveles, tanto en la parte física como en las esferas privada, pública y trascendente de la parte humana, y por lo tanto, las decisiones que tomemos, soportadas en dicho modelo, nos permiten garantizar un mejor acierto de la elección, necesaria para atender de forma razonable la crisis ecosocial de la pandemia y el calentamiento global.

Los nueve puntos del pacto ecosocial del sur son: transformación tributaria solidaria, anulación de las deudas externas de los Estados; creación de sistemas nacionales y locales de cuidado; una renta básica universal; priorizar la soberanía alimentaria; construcción de economías y sociedades postexctractivistas; recuperar y fortalecer espacios de información y comunicación desde la sociedad; autonomía y sostenibilidad de las sociedades locales; y por una integración regional y mundial soberana.

Y las trece medidas para un cambio sistémico propuestas por Riechmann, las cuales desarrollaremos en detalle en posteriores entregas son: abandonar el PIB como supuesto indicador de bienestar; socializar las compañías eléctricas y el sector bancario; reducir por ley el tiempo de trabajo asalariado, para redistribuirlo; reforma fiscal fuertemente progresiva, con impuestos al capital, a la herencia y a las grandes fortunas; jubileo de deudas injustas e impagables; ingreso mínimo garantizado y esquemas de trabajo garantizado desde el sector público; desmercantilización de la vivienda; conversión industrial hacia la fabricación de bienes necesarios; reducción drástica de la movilidad motorizada; desglobalización ordenada; agroecología, agricultura de proximidad; renaturalización de zonas muy extensas en campos y ciudades; y alfabetización e ilustración ecológica a escala masiva.

Para lograr el cometido de explicitar el propósito y alcance de las acciones propuestas, las cuales se deben convertir en acciones de gobierno, y por tanto en política pública, se acudirá a los trabajos realizados por la economista británica Mariana Mazzucato, una de las tres grandes pensadoras galardonada con el New Statesman en Economía Política en 2014.

 


viernes, 28 de agosto de 2020

INCORPORACIÓN DE LA DIMENSIÓN DEL MISTERIO EN LAS DECISIONES HUMANAS...UNA EXIGENCIA ÉTICA

 



https://www.elinformador.com.co/index.php/opinion/39-columnas-de-opinion/239285-incorporacion-de-la-dimension-del-misterio-en-las-decisiones-humanas-una-exigencia-etica (oprima el link y  luego en la url que aparece abajo)



Hoy nos ocuparemos del más grande de los temas, visibilizado por la pandemia del COVID-19, pero relegado por la postmodernidad, esta nueva forma de expresión centrada en el culto por el individualismo: la necesidad de incorporar el eje del misterio en las decisiones humanas, como exigencia ética.

En efecto, la pandemia ha revelado que en las elecciones adoptadas por los tomadores de decisiones del planeta, ha primado el ego humano sobre la voluntad divina representada en principios orientadores del comportamiento humano e inscritos en el corazón del hombre, centro de decisiones de la persona, denominado conciencia, tal como lo señala Tony Mifsud, en el texto la “Moral fundamental”. Pues, así como en la naturaleza subyacen principios que la rigen, y que la ciencia tiene que desentrañar, en el ser humano, como ser racional, también existen principios o leyes naturales que guían su conducta, y cuyo esclarecimiento es objeto de estudio de la teología y la religión.

Ya lo mencionábamos, que así como en la ecología física, existen los principios de diversidad y dependencia que explican el funcionamiento de cualquier ecosistema natural, en el ser humano, afirma el mencionado padre jesuita: “la relación entre libertad humana y ley divina tiene su base en el corazón de la persona, ósea en su conciencia moral”. De manera que la ley divina o eje del misterio tiene como función orientar y guiar la decisión humana, tal como lo afirma el teólogo brasilero Leonardo Boff “un pensamiento que no erija la razón en instancia suprema de decisión y se guíe por el misterio, dentro del cual se ejercita la razón, conserva la polaridad (…) y así como tenemos órganos externos, los ojos, los oídos, el tacto, tenemos también un órgano interno de especial cualidad, un logro de nuestra evolución humana. Lo llamaron el punto Dios en el cerebro”.

Stephen Covey señala que “los principios son como faros. Son leyes naturales que no se pueden quebrantar”. En consecuencia, el desastre ecosocial expresado en la injusticia social y en el planeta gravemente enfermo, revela el quebrantamiento de este principio materializado en el olvido de Dios y sus principios orientadores en las decisiones planetarias adoptadas, que han limitado la visión humana, guiada exclusivamente por su libertad o libre albedrío, vale decir, por su ego miope, que “no escucha ni siente la totalidad del sistema”, tal como lo afirma Covey. E igualmente a nivel nacional la desatención y el quebrantamiento de los principios del decálogo bíblico, de no matar, no robar, no mentir, han dado origen a la violencia, la corrupción y el engaño, características distintivas de nuestra nación.

Pero, por otro lado, la visión de Dios restringida a pedir, agradecer, y a, tal como lo expresa el sacerdote Juan Jaime Escobar, “desgranar camándula… y a pegarnos de Dios, creyendo que Dios nos va a hacer la vida fácil, que vamos a estar llenos de bienestar, de logros, de triunfos, de victorias humanas, que nada nos va a tallar(…) recuerden lo que dice San Pablo en la carta de los romanos: “nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene ”… la promesa de Dios es que seas un hombre justo...en ninguna parte dice que seas un hombre que tenga de todo y no le falte nada y viva feliz de la pelota. Esa no es la promesa de Dios...”, entonces, dicha visión reducida se convierte en una limitación que impide ver el verdadero sentido de Dios y de su propósito, cual es, el proceso de ajuste…el colosal y doloroso proceso de ajuste…de nuestro comportamiento a los principios emanados del misterio para conquistar virtudes y tomar mejores decisiones, las cuales implican necesariamente una protección deficiente nuestros propios derechos individuales…para garantizar un nosotros, bien ontológicamente superior, y una vida centrada en principios.

martes, 18 de agosto de 2020

COVID-19 MÁS VULNERABILIDAD QUE AMENAZA

 

https://www.elinformador.com.co/index.php/opinion/39-columnas-de-opinion/238582-covid-19-mas-vulnerabilidad-que-amenaza

La pandemia generada por el COVID-19 ha permitido visibilizar grandes temas relegados en la post- modernidad, tales como, la crisis medioambiental, las desigualdades estructurales del sistema imperante, la urgencia de las política públicas, la necesidad de la incorporación del eje del misterio en las decisiones humanas, la priorización de las cosas esenciales de la vida, el negacionismo de la crisis eco-social y de sus causas, y la gestión del riesgo.

Hoy nos ocuparemos del tema de la gestión del riesgo, cuyos componentes constitutivos son la vulnerabilidad y la amenaza; la amenaza hace referencia al “fenómeno, natural o provocado, generador de la inminencia de peligro”, y la vulnerabilidad es la “predisposición que tiene un sistema de ser afectado de forma negativa ante una amenaza”. De manera que el riesgo se materializa cuando por la vulnerabilidad, el huésped resulta afectado por la amenaza.

El mayor margen de maniobra que tenemos los seres humanos en la gestión del riesgo es en el componente de la vulnerabilidad, pues escapa al poder humano impedir la ocurrencia de fenómenos naturales, y por tanto, su accionar, en el caso de amenazas, queda restringido al conocimiento del riesgo, la elaboración de mapas de amenazas y  la prevención de la ocurrencia de fenómenos provocados por él mismo, como por ejemplo, la proliferación de virus generada por la “destrucción de los hábitats de animales, que tienden a acercar a nosotros estos virus que viven en animales salvajes”, tal como lo señala el divulgador científico David Quammen.

En cambio, el espectro del accionar de la vulnerabilidad es mucho más amplio, pues además del conocimiento e identificación se puede reducir la vulnerabilidad mediante la adopción de medidas de mitigación, correctivas y preventivas, para suavizar su impacto.

Sin embargo, paradójicamente, como el COVID-19 no ha resultado tan letal como “el virus del ébola, considerado uno de los agentes patógenos más agresivos para los seres humanos...mata a más del 50% de los casos, pero se propaga con menos facilidad… o la gripe española que  acabó con la vida de 50 millones de personas, considerada hasta la fecha la epidemia más letal de la historia en un periodo tan corto de tiempo”, según Ángeles Pillado, ha sido el régimen vigente y sus inherentes desequilibrios, el que ha provocado las condiciones que han expuesto y colocado en situación de vulnerabilidad a los 1.300 millones de pobres multidimensionales del planeta.

En efecto, han sido las condiciones de pobreza, informalidad y precariedad laboral, morbilidad, infraestructura deficiente del sistema de salubridad, generadas por el orden vigente, así como el negacionismo de la crisis, sus causas derivadas del modelo extractivista y la negligencia de los gobiernos para prepararse ante el virus predecible, y no el carácter letal del virus, lo que ha materializado el riesgo de afectación a más de 20 millones de contagiados y ocasionado la muerte a 750.00 personas aproximadamente, con fecha de corte 14 de agosto.

En consecuencia, el gran desafío de la gestión del riesgo está no sólo en, no destruir los hábitats de animales salvajes para impedir la ocurrencia de la amenaza de virus más letales, y hacer frente a la  amenaza del cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura por debajo de los 2 grados centígrados para prevenir la ocurrencia de olas de calor, deshielo de los glaciares, incendios devastadores, ciclones tropicales, inundaciones y sequías; sino en disminuir el riego, estableciendo mecanismos que contribuyan de manera anticipada a la localización, construcción y funcionamiento seguro de la infraestructura, los bienes y la población para cada amenaza identificada, según lo consagra la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.