jueves, 7 de enero de 2021

EMERGENCIA DE SAN ANDRES ISLAS...REVELA, UNA VEZ MÁS, LA MENTALIDAD EMERGENCISTA DE LA GESTION DEL RIESGO EN COLOMBIA


 

https://www.elinformador.com.co/index.php/opinion/39-columnas-de-opinion/245162-emergencia-de-san-andres-islas-revela-una-vez-mas-la-mentalidad-emergencista-de-la-gestion-del-riesgo-en-colombia


Si bien el manejo de desastres es vital y necesario para la atención humanitaria de los damnificados de una emergencia, es conveniente recordar que es, tan sólo, uno de los tres componentes de la gestión del riesgo, y en el que, además, hay un menor margen de maniobra en comparación con los otros dos componentes, pues ante una emergencia, la única alternativa que hay es su atención inmediata…reaccionar oportunamente para garantizar las condiciones de seguridad y de vida a las comunidades afectadas, inmediatamente después de ocurrido el evento.

Los otros dos componentes son el conocimiento y la reducción del riesgo, que configuran la noción de prevención, como complemento de la noción de reacción mencionada, que a diferencia de esta presenta mayor margen de maniobra, pues, allí confluyen múltiples disciplinas académicas que permiten conocer las amenazas y determinar la vulnerabilidad, así como también las diversas formas de reducir el riesgo, bien sea minimizándolo o previniéndolo.

De manera simple y pedagógica la noción de reacción se representa por el vértice de un triángulo, mientras que la de prevención se simboliza por la base de este, vale decir, una línea, con un espectro de actuación mucho más amplio…que el punto, al que queda reducida la reacción.

Es por eso por lo que al circunscribirse la gestión del riego al componente del manejo de desastres se configura la mentalidad emergencista, pues quedan relegadas a un segundo plano el conocimiento y la reducción del riesgo, los otros dos componentes de la gestión. Y en efecto, el reciente pronunciamiento de la Procuraduría General de la Nación evidencia lo dicho, al advertir en febrero de 2019 la tragedia anunciada de San Andrés, señalando que “el archipiélago de San Andrés y Providencia está situado en el cinturón de huracanes del Caribe, y por lo tanto requería tomar acciones de prevención...y si bien el departamento había diseñado un plan de gestión del riesgo de desastres, no evidenciaba ejecución o implementación de las obas y medidas que permitieran mitigar o reducir los peligros” (subrayado fuera de texto)

De manera que, mientras no hagamos el giro a la prevención, que es la que nos permite representarnos el riesgo…darnos cuenta, que es el primer paso de la prevención, denominada técnicamente la representación del conflicto, “las vulnerabilidades frente a los fenómenos naturales en Colombia seguirán creciendo, [además] entre otras razones, por los elevados niveles de pobreza y de marginalidad existentes, por la creciente concentración de la propiedad del suelo urbano y rural, por la escasez de alternativas de soluciones de vivienda segura y económicamente accesible para los más pobres, por el desarrollo ilegal y desordenado de las ciudades, por el uso inapropiado del suelo y de los recursos naturales, por el alto deterioro ambiental, por los graves daños generados por la corrupción pública y privada y, en los últimos años, debido al conflicto interno, por el significativo desplazamiento de población, la cual se ha ubicado incontroladamente en su gran mayoría en zonas de alto riesgo, sobre todo en áreas urbanas”, tal como lo consagra el Plan  departamental de gestión del riesgo de San Andrés.


LA FIGURA TERRORÍFICA DE TRUMP… LA PEOR VERSIÓN DE SÍ MISMO






La comunidad internacional y los medios de comunicación han mostrado, una vez más, la radiografía de la personalidad de Trump, cuya máxima expresión de narcisismo se manifiesta al rehusarse a abandonar la Casa Blanca y negarse a aceptar su derrota, después de haber perdido las elecciones.

En la disección psicológica que hizo Juan Armando Corbín, psicólogo organizacional, del entonces nuevo presidente de los Estados Unidos en el año 2016, mostró en la página de internet psicologiaymente.com los 15 rasgos característicos de la personalidad de Trump: 1. La faceta narcisista, 2. Tendencia a la manipulación, 3. Piensa que el mundo gira en torno a él, 4. Megalomanía trumpiana, 5. Autoritario, 6. Prepotente y arrogante, 7. Misógino, 8. Menosprecia a los demás, 9. Necesita ser admirado, 10. Carece de empatía, 11. Es extravertido, 12. Siente ansias de poder, 13. Intolerante, 14. Agresivo y 15. Fanático.

Y, esta semana, Jorge Riechman nos lo recuerda como “figura terrorífica. Y, de una manera extraña, uno intuye que hoy no cabe sentir casi ningún alivio. Como un ogro de cuento, lo más oscuro de lo que él representa – y que no es nada ajeno a lo que nosotros mismos somos- volverá”.

Evidentemente, debemos tener presente que el mundo está lleno de trumpitis iguales o peores, como por ejemplo, la mitad de la población estadounidense preocupada exclusivamente por su bienestar y privilegios, soslayando la crisis ecosocial que padece el mundo, nuestros líderes políticos de izquierda y de derecha, y los trumpitis no reconocidos que pululan por doquier…sin duda, salta a nuestra vista la peor versión de Trump, como ser humano, que cualquiera de nosotros podría llegar a ser…si no trascendemos nuestro propio ego, es decir, si no ajustamos nuestra conducta a principios éticos, lo cual implica necesariamente una protección deficiente de nuestros propios derechos individuales, para garantizar un nosotros, bien ontológicamente superior.

En efecto, la raíz primaria de todos nuestros males, es una crisis moral, tal como nos lo enseñó con su prosa, y sobre todo con su ejemplo, Juan Francisco Pérez Mercado, crisis derivada de una capacidad de libertad interior incipiente, que nos fue dada como don, pero que es nuestro deber desarrollarla, pues si no lo hacemos… no podremos gobernar nuestros apetitos ni nuestro propio ego, vale decir, no podremos “tomar decisiones…bajo el señorío de la razón, […sino que lo harán las poderosas fuerzas restrictivas…] del determinismo de las tendencias instintivas, sentimientos, emociones, pasiones, costumbres e intereses [ …individuales…que terminarán afectando a otros…olvidando] que el bien plenario de un hombre no puede concebirse como edificado sobre el mal de otro u otros, sino sobre el bien social, que comporta el bien individual de cada miembro de la sociedad”.




viernes, 11 de septiembre de 2020

ACCIONES PARA PREVENIR COLAPSO ECOSOCIAL: CREACIÓN MENTAL...URGE LA CREACIÓN FÍSICA

 



  

El principio de las dos creaciones consagrado por Stephen Covey establece que “todas las cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental, y luego una creación física”. Ambas creaciones son necesarias para lograr la efectividad del propósito buscado, y si bien representa un desafío colosal implementar la segunda creación, en este caso, la de las medidas propuestas para prevenir el colapso ecosocial, por ir en contravía del orden vigente, la claridad de la primera creación es indispensable para determinar si “la escalera está o no apoyada en el lugar correcto”, según lo señala Covey, el Sócrates americano. En efecto, armar el rompecabezas completo del modelo de cosmovisión ecológico representó para el autor de este artículo 57 años de vida, adicional al arduo, reconocido y prolongado trabajo intelectual de Jorge Riechman y de los promotores del Pacto Ecosocial del Sur, liderados por la argentina Maristella Svampa, que les ha permitido concretar su propuesta de medidas para afrontar la crisis ecosocial.


En consecuencia, el presente artículo enmarca las trece medidas sistémicas propuestas por Riechmann, y los nueve puntos consagrados en el Pacto Ecosocial del Sur, dentro de la cosmovisión del modelo ecológico que propongo, a partir de las reflexiones realizadas por Luis Carlos Restrepo y Leonardo Boff; dicho modelo se configura como una unidad estructurada que nos muestra los principios que explican el funcionamiento del ecosistema mundo en sus diferentes niveles, tanto en la parte física como en las esferas privada, pública y trascendente de la parte humana, y por lo tanto, las decisiones que tomemos, soportadas en dicho modelo, nos permiten garantizar un mejor acierto de la elección, necesaria para atender de forma razonable la crisis ecosocial de la pandemia y el calentamiento global.

Los nueve puntos del pacto ecosocial del sur son: transformación tributaria solidaria, anulación de las deudas externas de los Estados; creación de sistemas nacionales y locales de cuidado; una renta básica universal; priorizar la soberanía alimentaria; construcción de economías y sociedades postexctractivistas; recuperar y fortalecer espacios de información y comunicación desde la sociedad; autonomía y sostenibilidad de las sociedades locales; y por una integración regional y mundial soberana.

Y las trece medidas para un cambio sistémico propuestas por Riechmann, las cuales desarrollaremos en detalle en posteriores entregas son: abandonar el PIB como supuesto indicador de bienestar; socializar las compañías eléctricas y el sector bancario; reducir por ley el tiempo de trabajo asalariado, para redistribuirlo; reforma fiscal fuertemente progresiva, con impuestos al capital, a la herencia y a las grandes fortunas; jubileo de deudas injustas e impagables; ingreso mínimo garantizado y esquemas de trabajo garantizado desde el sector público; desmercantilización de la vivienda; conversión industrial hacia la fabricación de bienes necesarios; reducción drástica de la movilidad motorizada; desglobalización ordenada; agroecología, agricultura de proximidad; renaturalización de zonas muy extensas en campos y ciudades; y alfabetización e ilustración ecológica a escala masiva.

Para lograr el cometido de explicitar el propósito y alcance de las acciones propuestas, las cuales se deben convertir en acciones de gobierno, y por tanto en política pública, se acudirá a los trabajos realizados por la economista británica Mariana Mazzucato, una de las tres grandes pensadoras galardonada con el New Statesman en Economía Política en 2014.

 


viernes, 28 de agosto de 2020

INCORPORACIÓN DE LA DIMENSIÓN DEL MISTERIO EN LAS DECISIONES HUMANAS...UNA EXIGENCIA ÉTICA

 



https://www.elinformador.com.co/index.php/opinion/39-columnas-de-opinion/239285-incorporacion-de-la-dimension-del-misterio-en-las-decisiones-humanas-una-exigencia-etica (oprima el link y  luego en la url que aparece abajo)



Hoy nos ocuparemos del más grande de los temas, visibilizado por la pandemia del COVID-19, pero relegado por la postmodernidad, esta nueva forma de expresión centrada en el culto por el individualismo: la necesidad de incorporar el eje del misterio en las decisiones humanas, como exigencia ética.

En efecto, la pandemia ha revelado que en las elecciones adoptadas por los tomadores de decisiones del planeta, ha primado el ego humano sobre la voluntad divina representada en principios orientadores del comportamiento humano e inscritos en el corazón del hombre, centro de decisiones de la persona, denominado conciencia, tal como lo señala Tony Mifsud, en el texto la “Moral fundamental”. Pues, así como en la naturaleza subyacen principios que la rigen, y que la ciencia tiene que desentrañar, en el ser humano, como ser racional, también existen principios o leyes naturales que guían su conducta, y cuyo esclarecimiento es objeto de estudio de la teología y la religión.

Ya lo mencionábamos, que así como en la ecología física, existen los principios de diversidad y dependencia que explican el funcionamiento de cualquier ecosistema natural, en el ser humano, afirma el mencionado padre jesuita: “la relación entre libertad humana y ley divina tiene su base en el corazón de la persona, ósea en su conciencia moral”. De manera que la ley divina o eje del misterio tiene como función orientar y guiar la decisión humana, tal como lo afirma el teólogo brasilero Leonardo Boff “un pensamiento que no erija la razón en instancia suprema de decisión y se guíe por el misterio, dentro del cual se ejercita la razón, conserva la polaridad (…) y así como tenemos órganos externos, los ojos, los oídos, el tacto, tenemos también un órgano interno de especial cualidad, un logro de nuestra evolución humana. Lo llamaron el punto Dios en el cerebro”.

Stephen Covey señala que “los principios son como faros. Son leyes naturales que no se pueden quebrantar”. En consecuencia, el desastre ecosocial expresado en la injusticia social y en el planeta gravemente enfermo, revela el quebrantamiento de este principio materializado en el olvido de Dios y sus principios orientadores en las decisiones planetarias adoptadas, que han limitado la visión humana, guiada exclusivamente por su libertad o libre albedrío, vale decir, por su ego miope, que “no escucha ni siente la totalidad del sistema”, tal como lo afirma Covey. E igualmente a nivel nacional la desatención y el quebrantamiento de los principios del decálogo bíblico, de no matar, no robar, no mentir, han dado origen a la violencia, la corrupción y el engaño, características distintivas de nuestra nación.

Pero, por otro lado, la visión de Dios restringida a pedir, agradecer, y a, tal como lo expresa el sacerdote Juan Jaime Escobar, “desgranar camándula… y a pegarnos de Dios, creyendo que Dios nos va a hacer la vida fácil, que vamos a estar llenos de bienestar, de logros, de triunfos, de victorias humanas, que nada nos va a tallar(…) recuerden lo que dice San Pablo en la carta de los romanos: “nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene ”… la promesa de Dios es que seas un hombre justo...en ninguna parte dice que seas un hombre que tenga de todo y no le falte nada y viva feliz de la pelota. Esa no es la promesa de Dios...”, entonces, dicha visión reducida se convierte en una limitación que impide ver el verdadero sentido de Dios y de su propósito, cual es, el proceso de ajuste…el colosal y doloroso proceso de ajuste…de nuestro comportamiento a los principios emanados del misterio para conquistar virtudes y tomar mejores decisiones, las cuales implican necesariamente una protección deficiente nuestros propios derechos individuales…para garantizar un nosotros, bien ontológicamente superior, y una vida centrada en principios.

martes, 18 de agosto de 2020

COVID-19 MÁS VULNERABILIDAD QUE AMENAZA

 

https://www.elinformador.com.co/index.php/opinion/39-columnas-de-opinion/238582-covid-19-mas-vulnerabilidad-que-amenaza

La pandemia generada por el COVID-19 ha permitido visibilizar grandes temas relegados en la post- modernidad, tales como, la crisis medioambiental, las desigualdades estructurales del sistema imperante, la urgencia de las política públicas, la necesidad de la incorporación del eje del misterio en las decisiones humanas, la priorización de las cosas esenciales de la vida, el negacionismo de la crisis eco-social y de sus causas, y la gestión del riesgo.

Hoy nos ocuparemos del tema de la gestión del riesgo, cuyos componentes constitutivos son la vulnerabilidad y la amenaza; la amenaza hace referencia al “fenómeno, natural o provocado, generador de la inminencia de peligro”, y la vulnerabilidad es la “predisposición que tiene un sistema de ser afectado de forma negativa ante una amenaza”. De manera que el riesgo se materializa cuando por la vulnerabilidad, el huésped resulta afectado por la amenaza.

El mayor margen de maniobra que tenemos los seres humanos en la gestión del riesgo es en el componente de la vulnerabilidad, pues escapa al poder humano impedir la ocurrencia de fenómenos naturales, y por tanto, su accionar, en el caso de amenazas, queda restringido al conocimiento del riesgo, la elaboración de mapas de amenazas y  la prevención de la ocurrencia de fenómenos provocados por él mismo, como por ejemplo, la proliferación de virus generada por la “destrucción de los hábitats de animales, que tienden a acercar a nosotros estos virus que viven en animales salvajes”, tal como lo señala el divulgador científico David Quammen.

En cambio, el espectro del accionar de la vulnerabilidad es mucho más amplio, pues además del conocimiento e identificación se puede reducir la vulnerabilidad mediante la adopción de medidas de mitigación, correctivas y preventivas, para suavizar su impacto.

Sin embargo, paradójicamente, como el COVID-19 no ha resultado tan letal como “el virus del ébola, considerado uno de los agentes patógenos más agresivos para los seres humanos...mata a más del 50% de los casos, pero se propaga con menos facilidad… o la gripe española que  acabó con la vida de 50 millones de personas, considerada hasta la fecha la epidemia más letal de la historia en un periodo tan corto de tiempo”, según Ángeles Pillado, ha sido el régimen vigente y sus inherentes desequilibrios, el que ha provocado las condiciones que han expuesto y colocado en situación de vulnerabilidad a los 1.300 millones de pobres multidimensionales del planeta.

En efecto, han sido las condiciones de pobreza, informalidad y precariedad laboral, morbilidad, infraestructura deficiente del sistema de salubridad, generadas por el orden vigente, así como el negacionismo de la crisis, sus causas derivadas del modelo extractivista y la negligencia de los gobiernos para prepararse ante el virus predecible, y no el carácter letal del virus, lo que ha materializado el riesgo de afectación a más de 20 millones de contagiados y ocasionado la muerte a 750.00 personas aproximadamente, con fecha de corte 14 de agosto.

En consecuencia, el gran desafío de la gestión del riesgo está no sólo en, no destruir los hábitats de animales salvajes para impedir la ocurrencia de la amenaza de virus más letales, y hacer frente a la  amenaza del cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura por debajo de los 2 grados centígrados para prevenir la ocurrencia de olas de calor, deshielo de los glaciares, incendios devastadores, ciclones tropicales, inundaciones y sequías; sino en disminuir el riego, estableciendo mecanismos que contribuyan de manera anticipada a la localización, construcción y funcionamiento seguro de la infraestructura, los bienes y la población para cada amenaza identificada, según lo consagra la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.


viernes, 31 de julio de 2020

DARWINISMO SOCIAL

 


Como en esta oportunidad el coronavirus está impactando es a la población más vulnerable que ha dejado el modelo de desarrollo imperante y su consecuente pandemia moral, la teoría del darwinismo social resurge en el presente, pues son los más débiles los que se han visto obligados a una mayor exposición al virus para conseguir el sustento de sus familias.

En efecto, es la precariedad laboral de los trabajadores formales e informales de américa latina, de los países subdesarrollados e incluso de los desarrollados, y las deficientes condiciones de salud y salubridad lo que ha generado, en esta población, una mayor exposición y vulnerabilidad al riesgo.

En contrate, en Nueva York, por ejemplo, las familias ricas se han venido trasladando a lugares exclusivos y menos poblados para disminuir su exposición al riesgo.  

Asistimos a lo que en la leyenda de Darwan “se conoce como una “economía de guerra”, en donde el más fuerte gana, y el más débil perece. Es la vieja historia de los ecosistemas y la supervivencia. Creemos que actualmente estamos viviendo algo nuevo, pero solo es nuevo para esta generación. Lo que ocurre ahora es exactamente igual. Nos peleamos por respiradores, por mascarillas, por personal, y llegaremos a donde sea por sobrevivir. No solo funciona a nivel de naciones o zonas, por supuesto, sino a nivel del individuo. Las peleas por llevarse todo lo que se pueda llevar de los comercios, la necesidad de recolectar provisiones hasta el infinito es propio de nuestro instinto primario, que nos dice “vienen tiempos difíciles, debemos cazar presas para superar el invierno”. El invierno es el coronavirus Covid-19, y la presa es el supermercado más cercano. La competencia, cualquiera que se lleve ese paquete de papel higiénico. Y “ay de aquel que intente que mis hijos no tengan todo lo que necesiten”. Los instintos de agresividad y supervivencia se alían. Y, cuando lo hacen, cualquier rastro de civilización desaparece en un instante”.

Es el instinto de supervivencia, donde prevalece el más fuerte y quedan expuestos los más vulnerables…que ha producido el orden vigente. En términos de la cosmovisión ecológica estamos frente a un modelo de desarrollo opresor que busca mantener la relación de dependencia, dominación e injusticia, en lugar de hacer salir del subdesarrollo, de manera similar a como, lo afirma Pérez Mercado Juan Francisco, el autoritarismo busca perpetuar la dependencia afectiva, en lugar de fomentar la independencia de la persona, impidiendo así, tanto a los países como a los adultos encontrar su propio camino de autonomía para no generar los abismales desequilibrios sociales que azotan al planeta.

miércoles, 1 de julio de 2020

URGE UNA CONVERSIÓN ECOLÓGICA GRADUAL, PERO RADICAL… EN LA POSTPANDEMIA


https://www.elinformador.com.co/index.php/opinion/39-columnas-de-opinion/235382-urge-una-conversion-ecologica-gradual-pero-radical-en-la-postpandemia

Lo que caracteriza a nuestra cultura, afirma Luis Carlos Restrepo, es el monocultivo… y ¿qué es el monocultivo?... son hectáreas y hectáreas sembradas con una sola especie, y sucede que una de las actividades que contamina auténticamente el medio ambiente es el monocultivo… ¿por qué razón?... Porque el monocultivo viola una ley natural, porque el monocultivo viola una ley de los ecosistemas, y es que todo ecosistema se mantiene es por la diversidad.

En efecto, como el monocultivo hace referencia a la “explotación intensiva de una sola especie… y a cultivos a gran escala…que revelan su debilidad por carecer de la protección inmunológica que les brinda la variedad”, su protección artificial, con pesticidas y químicos, es la que finalmente contamina el medo ambiente.

Pero, tal como lo denomina Idrobo J.M., la llamada “contaminación por el monocultivo” también se ha extendido al mundo entero, en sistemas tan disímiles como la escuela, la familia, la fábrica, y a la esfera jurídica, particularmente en la forma uniforme de administración, organización y gobierno de los municipios, entre otros.

La pasión por el uniforme, el limitado esquema educativo viso-auditivo para alumnos con capacidades de aprendizaje diferentes, la homogenización del trabajador en la fábrica, y las mismas leyes aplicadas a municipios esencialmente distintos, configuran la visión uniforme y antiecológica que caracteriza a nuestra civilización. 

Por lo tanto, urge una conversión ecológica gradual, pero radical, para restablecer el rumbo tal como lo afirma el sumo pontífice: “espero que este momento de peligro sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro”.

“…nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse”.

 

“Ha llegado… el momento de reflexionar sobre las actividades económicas y el trabajo. ¿Por qué reinvertir en combustibles fósiles, monocultivos y destrucción de la selva tropical, cuando sabemos que ello agrava nuestra crisis medioambiental? ¿Por qué retomar la industria armamentística, con su terrible desperdicio de recursos y su inútil destrucción?... ¿estaremos dispuestos a cambiar los estilos de vida que sumergen a tantos en la pobreza, promoviendo y animándonos a llevar una vida más austera y humana que posibilite un reparto equitativo de los recursos?

Solo de esta manera, corrigiendo el rumbo, hacia acciones colaborativas y de bien común, que preserven y promuevan la diversidad al interior de los ecosistemas humanos y físicos, podremos superar la responsabilidad social y ambiental de mínimos que hemos exhibido, con la cual se han generado las desigualdades e injusticias imperantes y se ha acelerado el dramático deterioro del planeta.