miércoles, 1 de julio de 2020

URGE UNA CONVERSIÓN ECOLÓGICA GRADUAL, PERO RADICAL… EN LA POSTPANDEMIA


https://www.elinformador.com.co/index.php/opinion/39-columnas-de-opinion/235382-urge-una-conversion-ecologica-gradual-pero-radical-en-la-postpandemia

Lo que caracteriza a nuestra cultura, afirma Luis Carlos Restrepo, es el monocultivo… y ¿qué es el monocultivo?... son hectáreas y hectáreas sembradas con una sola especie, y sucede que una de las actividades que contamina auténticamente el medio ambiente es el monocultivo… ¿por qué razón?... Porque el monocultivo viola una ley natural, porque el monocultivo viola una ley de los ecosistemas, y es que todo ecosistema se mantiene es por la diversidad.

En efecto, como el monocultivo hace referencia a la “explotación intensiva de una sola especie… y a cultivos a gran escala…que revelan su debilidad por carecer de la protección inmunológica que les brinda la variedad”, su protección artificial, con pesticidas y químicos, es la que finalmente contamina el medo ambiente.

Pero, tal como lo denomina Idrobo J.M., la llamada “contaminación por el monocultivo” también se ha extendido al mundo entero, en sistemas tan disímiles como la escuela, la familia, la fábrica, y a la esfera jurídica, particularmente en la forma uniforme de administración, organización y gobierno de los municipios, entre otros.

La pasión por el uniforme, el limitado esquema educativo viso-auditivo para alumnos con capacidades de aprendizaje diferentes, la homogenización del trabajador en la fábrica, y las mismas leyes aplicadas a municipios esencialmente distintos, configuran la visión uniforme y antiecológica que caracteriza a nuestra civilización. 

Por lo tanto, urge una conversión ecológica gradual, pero radical, para restablecer el rumbo tal como lo afirma el sumo pontífice: “espero que este momento de peligro sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro”.

“…nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse”.

 

“Ha llegado… el momento de reflexionar sobre las actividades económicas y el trabajo. ¿Por qué reinvertir en combustibles fósiles, monocultivos y destrucción de la selva tropical, cuando sabemos que ello agrava nuestra crisis medioambiental? ¿Por qué retomar la industria armamentística, con su terrible desperdicio de recursos y su inútil destrucción?... ¿estaremos dispuestos a cambiar los estilos de vida que sumergen a tantos en la pobreza, promoviendo y animándonos a llevar una vida más austera y humana que posibilite un reparto equitativo de los recursos?

Solo de esta manera, corrigiendo el rumbo, hacia acciones colaborativas y de bien común, que preserven y promuevan la diversidad al interior de los ecosistemas humanos y físicos, podremos superar la responsabilidad social y ambiental de mínimos que hemos exhibido, con la cual se han generado las desigualdades e injusticias imperantes y se ha acelerado el dramático deterioro del planeta.


martes, 2 de junio de 2020

A LA RECESIÓN QUE MÁS DEBEMOS TEMER, PASADA LA PANDEMIA, NO ES A LA ECONÓMICA


https://www.elinformador.com.co/index.php/opinion/39-columnas-de-opinion/233524-a-la-recesion-que-mas-debemos-temer-pasada-la-pandemia-no-es-a-la-economica


Para comprender la aseveración del título del presente artículo procederemos a explicitar, inicialmente, el concepto de recesión económica, y posteriormente, el de recesión “de volver a la vida anterior”.

La recesión económica, según Julius Shiskin, es la fase del ciclo económico en la que la actividad económica se reduce, al disminuir el consumo y la inversión, por un lado, y aumentar el desempleo, por el otro, durante un período de tiempo.

Por su parte, el predicador del vaticano Raniero Cantalamessa afirmó categóricamente en la homilía del viernes santo: “Volver a la vida anterior, es la recesión que más debemos temer”, vale decir, volver, después de pasada la pandemia, a la misma sociedad con las mismas debilidades, injusticias y corrupciones.

Y, Leonardo Boff, lo reafirma señalando que lo peor que nos podría pasar sería “volver a lo de antes: fábricas articulándose y produciendo a todo vapor, aunque con cierto cuidado ecológico, para recuperar el tiempo perdido y…las ganancias” … pero, sobre todo, volver… al mismo esquema mental arrasador de concebir a la tierra como un “mercado de negocio”.

Así las cosas, es mucho más terrible para la humanidad ese volver a la vida anterior, que la recesión económica, pues la segunda en mención sería solo por un período de tiempo, mientras que la primera es y ha sido indefinida, pues ha dejado al planeta gravemente enfermo, y la pobreza, antes de la pandemia, era del orden de 1.300 millones de personas, y la brecha en lugar de cerrarse se ha ido ampliando con el pasar del tiempo.

Es al egoísmo humano y al paradigma arrasador a lo que más debemos temer, pues la incapacidad de trascender nuestro propio ego imposibilita pensar y actuar con fines colectivos…siempre codiciosos de intereses particulares y de atesorar riqueza con una responsabilidad social y ambiental de mínimos.

En efecto, el sociólogo Jeremy Rifkin, asesor de gobiernos y corporaciones de todo el mundo señala que “la nuestra es la civilización de los combustibles fósiles…la cual se ha cimentado durante los últimos 200 años en la explotación de la Tierra… hemos perdido el 60% de la superficie del suelo del planeta para transformarlo en gas, petróleo y carbón… el cual tardará miles de años en recuperarse… la actividad humana ha generado estas pandemias porque ha alterado el ciclo del agua y el ecosistema que mantiene el equilibrio en el planeta…debemos asumir, entonces, que estamos en una nueva era…si no lo hacemos,  estamos ante la amenaza de una extinción, pues habrá más pandemias y desastres naturales”.

Por lo tanto, es a esta “recesión a la que más debemos temer”


miércoles, 6 de mayo de 2020

SI NO REPLANTEAMOS, EN ALGÚN MOMENTO SOBREVENDRÁ UNA CORRECCIÓN NATURAL


Todo parece indicar que, en esta oportunidad, la pandemia originada por el COVID 2019, se puede convertir, tan solo, en un dramático llamado de atención a la especie humana, “la parte consciente y responsable de la superentidad viviente denominada Tierra”, tal como lo afirma Leonardo Boff, pues esperamos, como continúa afirmando el teólogo brasilero, “que la Tierra siga teniendo compasión de nosotros y nos esté dando sólo una especie de ultimátum” que nos haga despertar del letargo para “restablecer el rumbo”, tal como lo ha señalado el sumo pontífice en su oración de indulgencia plenaria por la pandemia. 

De seguir esta ruta, reafirma el teólogo, “vamos al encuentro de nuestra propia desaparición”, pues las pandemias sobrevinientes, señala el divulgador científico David Quammen, como consecuencia del afán de productividad y la consecuente “destrucción de los hábitats de animales, tienden a acercar a nosotros estos virus que viven en animales salvajes”, y, por lo tanto, se pueden convertir en un “drástico factor de corrección del crecimiento demográfico de la especie humana, tal como les ocurre a muchas especies de insectos cuando ejercen mucha presión sobre el medio natural”.

En efecto, señala Boff, “si continuamos atacando a la Tierra viva, ella contraatacará de nuevo con más pandemias letales, hasta que llegue una que nos exterminará”.

Si al anterior desastre natural le adicionamos el desastre cultural de pobreza, inequidad y desigualdad de oportunidades para cerca de 1.300 millones de pobres multidimensionales del planeta, originados por el exceso de individualismo y codicia, las posibilidades de colapso del ecosistema Tierra se acrecientan, pues si a los desequilibrios en los ecosistemas físicos, producidos por la dinámica del mercado, les adicionamos los desequilibrios en los ecosistemas humanos originados por el descuido del eje colectivo necesario para mantener la polaridad de cualquier ecosistema, la inminente destrucción sería inevitable… si no replanteamos nuestra relación con el planeta y con nuestros semejantes.

En efecto, frente a la conjugación del desastre natural, expresado en un planeta gravemente enfermo, con el desastre cultural, reflejado en las cada vez más enormes brechas de desigualdad e inequidad sociales, el Papa Francisco en su mensaje URBI ET ORBI en la pascua 2020 hace un llamado específico a los gobernantes del mundo para que tomen medidas concretas de solidaridad:

“Animo a quienes tienen responsabilidades políticas a trabajar activamente en favor del bien común de los ciudadanos…y hace un llamado a que se relajen las sanciones internacionales de los países afectados… reduciendo, o incluso condonando, la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres…y que no es este el momento para seguir fabricando y vendiendo armas, gastando elevadas sumas de dinero que podrían usarse para cuidar personas y salvar vidas…”.

Pues esta es la “recesión que más debemos temer”, según lo expresó el predicador del vaticano Raniero Cantalamessa… “volver, después de pasada la pandemia, a la misma sociedad con las mismas debilidades, injusticias y corrupciones”.

Y respecto del desastre natural, Boff propone que no tenemos más alternativa que:

“Hacer la conversión ecológica radical propuesta por la encíclica papal sobre el cuidado de la Casa Común…Y en este sentido, el coronavirus no es una crisis como otras, sino la exigencia perentoria de una relación amistosa y cuidadosa con la naturaleza…el punto esencial e irrenunciable es una nueva concepción de la Tierra, ya no como un mercado de negocios que nos coloca como sus señores,  fuera y por encima de ella, sino como una superentidad viviente, de la que somos precisamente su parte consciente y responsable…”.

Por lo tanto, es imperativo tener la capacidad de advertir lo que se nos avecina para poder replantear nuestro rol y manera de vivir en nuestro planeta, que permita, de un lado, iniciar el camino de disminución de las brechas sociales que azotan al planeta, y por otro, evitar la corrección natural del crecimiento demográfico por excesiva presión a la naturaleza.

oscaralejandroperezpalomino@gmail.com


martes, 14 de abril de 2020

REFLEXIONES SOBRE EL TÍTULO DEL SUPUESTO EDITORIAL DEL WASHINGTON POST Y LA EMERGENCIA DEL COVID 2019

 


Aunque el texto que se presenta como una traducción al español de un editorial del periódico estadounidense, resultó falso, pues el Washington Post nunca lo publicó, resulta importante reflexionar sobre su título: "O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilización Humana".   

La analogía del modelo ecológico con la vivencia humana realizada por el Psiquiatra Luis Carlos Restrepo brinda las bases para comprender la supuesta traducción del editorial que circuló en redes sociales y que fue citado por Gloria Helena Rey, columnista y por algunos políticos que también lo compartieron en sus redes.

En efecto, como lo afirma el teólogo brasilero Leonardo Boff, lo que caracteriza lo humano es la polaridad, no la polarización, vale decir, el equilibrio entre sus dos polos o ejes que lo constituyen, uno individual y otro colectivo, porque cuando no se cuidan o no se mantiene este equilibrio entre sus ejes constitutivos, los ecosistemas humanos se debilitan, se contaminan o colapsan… lo cual aplica tanto para ecosistemas humanos ubicados en la esfera de lo privado, en lo público o en la dimensión trascendente del hombre.

La singularidad humana y la dependencia afectiva, afirma Restrepo, son los ejes constitutivos de los ecosistemas humanos de la esfera de lo privado, como la familia, por ejemplo; de igual manera sostiene que la libertad económica y la justicia social son los ejes constitutivos de los ecosistemas humanos de la esfera de lo público, como lo son los modelos de desarrollo de los países del orbe; y por su parte, Boff, manifiesta que la libertad humana (libre albedrío) y la dimensión del misterio son los ejes constitutivos del ecosistema humano como especie, de la dimensión trascendente del hombre.

De manera que el descuido del eje colectivo de los ecosistemas ha generado que las familias se hayan convertido, según sostiene el sacerdote Juan Jaime Escobar, en "santuarios de egoísmo", los países en islas hegemónicas, y el ser humano, como individuo y como especie, en individuos soberbios y arrogantes incapaces de trascender su propio ego.

Respecto de las familias y el ser humano como individuo, el Padre Juan Jaime Escobar reafirma:

"El hombre moderno solo se ve así mismo… lleva una vida mediocre… lleva una fe mediocre de mínimos… que se acuerda de Dios cuando le conviene y lo usa para aparentar que es bueno y justo… lleva una familia de mínimos… de hacer acto de presencia mientras está metido en su pantallita… en su celularcito, en sus cosas y en sus caprichos… lleva  una dignidad de mínimos… que te permite a ti mismo tus propias pequeñas corrupciones y tus propias pequeñas trampas… lleva una verdad de mínimos… en la que caben tantas mentiras que te convences a ti mismo que son piadosas…"

En relación con los modelos de desarrollo de las naciones, es claro que el capitalismo está montado sobre el eje de la libertad económica y el socialismo sobre el eje de la justicia social, y el énfasis exacerbado en el eje de la libertad económica, en el caso del capitalismo, nos podría conducir al colapso de la civilización humana, y el énfasis extremo en el eje de la justicia social nos lleva al descalabro de las economías, tal como sucede hoy en día con Venezuela.

Y para completar la trilogía, la soberbia humana, por ser la única criatura que tiene el poder de decirle NO al mismo Dios, según lo expresa Boff, lo ha obnubilado y enceguecido al descuidar el eje de la dimensión del misterio, cuyo propósito es el de orientar la elección humana hacia lo colectivo para trascender el yo individual y mantener la polaridad que requiere la existencia humana.

Así las cosas, al combinarse los desastres culturales en las tres esferas, tanto en lo privado, como en lo público y en la dimensión trascendente, se podría configurar entonces el colapso de la civilización humana, si no restablecemos el rumbo, tal como lo afirmó el Sumo Pontífice:

"…readaptando (comportamientos), rutinas y hábitos, impulsando la oración y el servicio silencioso… que son nuestras armas vencedoras… para no continuar imperturbables ante el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo… pues la tempestad ha desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras (vidas), agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades…y se ha caído el maquillaje con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar…"

Y finalmente, respecto del modelo de desarrollo capitalista imperante, también es imperativo realizar cambios profundos orientados hacia la justicia social para contrarrestar los desequilibrios generados por el desbordado énfasis hacia la libertad económica, que se traduce en pobreza, desigualdad, injustica e inequidad de oportunidades para cerca de la cuarta parte de la población del mundo.

oscaralejandroperezpalomino@gmail.com


martes, 31 de diciembre de 2019

SALUDO AÑO NUEVO 2019



Somos muy laxos al autoevaluar nuestro comportamiento y muy exigentes al evaluar el ajeno. Este es el asunto medular de la crisis moral de nuestra nación, pues no hemos concentrado la fuerza en el foco donde ejercemos mayor influencia… nosotros mismos y la familia, lo cual nos ha debilitado y empobrecido espiritualmente, al permitirnos algunos vicios y algunas pequeñas corrupcioncitas, que, como no son públicas, trascienden poco, y su impacto queda reducido a la esfera privada.

Es preciso, entonces, reencauzar la energía y exigencia hacia nosotros mismos para evolucionar como personas y como familia… reflejo y fundamento de la sociedad, para aportar nuestro grano de arena en el proceso de reconstrucción ética de nuestra patria… y no perpetuar en nosotros y en el seno de nuestra familia lo que tanto criticamos afuera…es el deseo de cambio en esta navidad y año y nuevo.


domingo, 28 de abril de 2019

PALABRAS A YIYIS

Querida  familia Camacho Márquez, familia Márquez Sarmiento, demás familiares y amigos

El ángel del dolor ha tocado otra vez la puerta de nuestra familia… En esta oportunidad, después del gran vacío dejado por doña Oliva, hace cinco años,  nos conmociona nuevamente la inesperada partida de nuestra querida Yiyis. Ese perro fiel, pero importuno del dolor, nos muestra, a los que nos quedamos, la cruenta realidad de la finitud de la existencia humana y la posibilidad del pesar infinito, por no haber dado lo mejor de nosotros mismos a la persona que parte.


Porque el merecido estado evolutivo, del que parte a una forma de vida inimaginada, por el misterio que encarna la mutación del espíritu, es una conquista reservada para seres, que como Doña Yiya, logran trascender por lo inmaculado de su existencia.

Solo trasciende, nos enseña la teología, quien rige su vida por principios más elevados que los del placer; quien sigue dolorosamente su conciencia, cuando podría haber pactado, para obtener ventajas personales; quien acepta sus limitaciones internas, viviendo con coraje su existencia; y quien convierte en medio de crecimiento y de autorrealización personal la calamidad y los obstáculos inevitables de la vida.  

Solo quien vive en profundidad este modo de ser espiritual, como ella lo hizo, convierte su existencia en trascendencia viva, que es más excelente que el éxito y más reconfortante que la simple felicidad.

He allí la configuración de la santidad, dignidad que se le hubiera podido conceder,  a nuestra adorada yiyis, si su acción se hubiera proyectado en la esfera de lo público, pero, como solamente nosotros, su familia y amistades cercanas fuimos los receptores de su grandeza, es en nuestros corazones donde queda grabada la huella indeleble de su santidad.

Sin duda, ella, como mujer cabeza de familia ejemplar se proyectó fecundamente, como el sembrador que esparce semillas sobre la historia, en ustedes sus hermanos, y en su descendencia, como promesa y esperanza. Apóstol de la familia que reclama hoy en día, con urgencia, nuestra nación, dado el grave desconcierto ético por el que atraviesa la familia, reflejo y fundamento de la sociedad.


Digo se proyectó fecundamente, porque ella ya cumplió, como la que más, al alcanzar la mejor versión de sí misma,  y contribuir a que los demás puedan encontrar la propia.

Como en el año 2014, con la partida de doña Oliva, habíamos adquirido el compromiso de dar lo mejor de nosotros mismos para contribuir en la consolidación de la fraternidad en la familia Marquez Sarmiento, somos testigos presenciales de la refrendación de este compromiso, por parte de yiyis, sin embargo, también, debemos preguntarnos si nuestro comportamiento también valida dicho compromiso y si estuvimos a la altura de la santidad alcanzada por ella.


jueves, 31 de mayo de 2018

SALUDO AÑO NUEVO 2018



Que la navidad y el nuevo año que comienza sean el momento propicio para repensarnos como sujetos, lo cual implica, por un lado, dominar las pasiones humanas del egoísmo, la codicia que consume vorazmente los recursos destinados para todos, la inclinación por buscar a ultranza estilos de vida que no favorecen el bien común; pero, por otro, significa resistir los embates culturales nocivos de una inter-personalidad sana y justa, conquistar virtudes con la implícita vigilancia de nuestro comportamiento que este esfuerzo requiere, y capacidad de servicio, entendido como la manera de retribuir, en parte, a la sociedad lo mucho o lo poco que nos ha prodigado.