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martes, 31 de diciembre de 2019

SALUDO AÑO NUEVO 2019



Somos muy laxos al autoevaluar nuestro comportamiento y muy exigentes al evaluar el ajeno. Este es el asunto medular de la crisis moral de nuestra nación, pues no hemos concentrado la fuerza en el foco donde ejercemos mayor influencia… nosotros mismos y la familia, lo cual nos ha debilitado y empobrecido espiritualmente, al permitirnos algunos vicios y algunas pequeñas corrupcioncitas, que, como no son públicas, trascienden poco, y su impacto queda reducido a la esfera privada.

Es preciso, entonces, reencauzar la energía y exigencia hacia nosotros mismos para evolucionar como personas y como familia… reflejo y fundamento de la sociedad, para aportar nuestro grano de arena en el proceso de reconstrucción ética de nuestra patria… y no perpetuar en nosotros y en el seno de nuestra familia lo que tanto criticamos afuera…es el deseo de cambio en esta navidad y año y nuevo.


jueves, 31 de mayo de 2018

SALUDO AÑO NUEVO 2018



Que la navidad y el nuevo año que comienza sean el momento propicio para repensarnos como sujetos, lo cual implica, por un lado, dominar las pasiones humanas del egoísmo, la codicia que consume vorazmente los recursos destinados para todos, la inclinación por buscar a ultranza estilos de vida que no favorecen el bien común; pero, por otro, significa resistir los embates culturales nocivos de una inter-personalidad sana y justa, conquistar virtudes con la implícita vigilancia de nuestro comportamiento que este esfuerzo requiere, y capacidad de servicio, entendido como la manera de retribuir, en parte, a la sociedad lo mucho o lo poco que nos ha prodigado.


domingo, 31 de diciembre de 2017

SALUDO AÑO NUEVO 2017






Que en los propósitos del año que inicia incluyamos el paradigma de “la persona completa”, el cual implica desarrollar equilibradamente las cuatro dimensiones constitutivas del ser humano: Cuerpo, Mente, Corazón y Espíritu.


Pues, si descuidamos alguna de ellas, producimos desequilibrios que afectan nuestro bienestar y el de los demás. En efecto, si descuidamos el Cuerpo, nos enfermamos, y el nivel de productividad de un cuerpo enfermo disminuye; si desatendemos nuestro Corazón, nos dejamos arrastrar por las poderosas fuerzas restrictivas de las pasiones humanas, tales como el rencor, la envidia, el egoísmo, etc., que afectan las relaciones familiares y laborales; si  no cultivamos nuestra Mente, sin darnos cuenta, pronto llegamos al nivel de incompetencia, por no desarrollar nuevas habilidades y capacidades, y por lo tanto nos tornamos prematuramente improductivos; y si no desarrollamos la dimensión espiritual, las decisiones cotidianas que tomamos, en lugar de estar orientadas por principios éticos o leyes naturales que rigen nuestra naturaleza humana, serán conducidas por nuestro ego altivo y vanidoso, que además de limitar nuestro radio de influencia, impide liberar el enorme potencial de servicio, que caracteriza a lo humano, al circunscribirlo a satisfacer nuestro propio ego.


Si logramos incorporar este pardigma de "la persona completa" en nuestros propósitos de vida, estaremos, no solo garantizando en el largo plazo el bienestar individual y  colectivo, sino que nos convertiremos en agentes de cambio que no perpetuamos el modleo imperante.



Feliz año !!!!!!!


sábado, 31 de diciembre de 2016

SALUDO AÑO NUEVO 2016





Querida familia, que en los propósitos del año que inicia incluyamos el paradigma de “la persona completa”, el cual implica desarrollar equilibradamente las cuatro dimensiones constitutivas del ser humano: Cuerpo, Mente, Corazón y Espíritu.

Pues, si descuidamos alguna de ellas, producimos desequilibrios que afectan nuestro bienestar y el de los demás. En efecto, si descuidamos el Cuerpo, nos enfermamos, y el nivel de productividad de un cuerpo enfermo disminuye; si desatendemos nuestro Corazón, nos dejamos arrastrar por las poderosas fuerzas restrictivas de las pasiones humanas, tales como el rencor, la envidia, el egoísmo, etc., que afectan las relaciones familiares y laborales; si  no cultivamos nuestra Mente, sin darnos cuenta, pronto llegamos al nivel de incompetencia, por no desarrollar nuevas habilidades y capacidades, y por lo tanto nos tornamos prematuramente improductivos; y si no desarrollamos la dimensión espiritual, las decisiones cotidianas que tomamos, en lugar de estar orientadas por principios éticos o leyes naturales que rigen nuestra naturaleza humana, serán conducidas por nuestro ego altivo y vanidoso, que además de limitar nuestro radio de influencia, impide liberar el enorme potencial de servicio, que caracteriza a lo humano, al circunscribirlo a satisfacer nuestro propio ego.

Si logramos incorporar este paradigma de “la persona completa” en nuestros propósitos de vida, estaremos, no solo garantizando en el largo plazo el bienestar individual y colectivo, sino que nos convertiremos en agentes de cambio, que no perpetuamos el modelo imperante.

Feliz año !!!!!!!